Análisis

Eternum EX. La última aventura de Sir Arthur

En 2015 Radin Games publica, de forma gratuita, la primera versión de Eternum, cosechando buenas críticas y teniendo una gran aceptación. Tres años después, y con la colaboración de Flynn’s Arcade (Monster’s puzzle, Laraan) hace su aparición en Steam y Nintendo Switch.

Radin es un enamorado del videojuego arcade ochentero y sólo hay que jugar un par de niveles de Eternum Ex para corroborarlo. Podría alargarme sobre los juegos que han inspirado su trabajo, pero nadie mejor que él para hablar del tema y me limito a remitir a sus artículos publicados en RetroManiac, que recomiendo encarecidamente leer. Bomb Jack (Tehkan, 1984), Physich 5 (Jaleco, 1987), Ghost’n Goblins (Capcom, 1985) y producciones recientes como Maldita Castilla (Locomalito, 2012) son sólo algunos de los nombres clave en la génesis de Eternum Ex.

El tiempo hace mella en todos y Sir Arthur no iba a ser la excepción. Más de 30 años han pasado desde que se enfundó la armadura y rescató a su amada princesa en el eterno Ghost ‘n Goblins. Ya no es aquel joven guerrero, ahora sólo es un anciano que lo ha perdido todo y, en un alocado intento de vencer al destino, decide adentrarse en Samarnath con la intención de encontrar el secreto de la eterna juventud.

Nuestra tarea será recopilar todos los tesoros del escenario para abrir un portal que nos hará avanzar. Cada cofre de cada nivel propone al jugador un pequeño dilema: podemos simplemente cogerlo o abrirlo previamente golpeando por debajo – como en Baluba-louk no Densetsu (Able, 1986)-.Esta segunda opción conlleva más riesgo, pero también nos dará puntuación extra y bonificaciones en forma de objetos, que pueden ir desde vidas extra hasta pociones de fuego que arrasarán con todo.

Pero el inframundo no es un sitio que podamos visitar con tranquilidad y cada nivel estará repleto de enemigos que aparecerán aleatoriamente e intentarán destruirnos. Afortunadamente, el que tuvo, retuvo y guardó para le vejez, y Sir Arthur aún puede dar guerra. Esta vez no contaremos con lanzas ni antorchas, pero sí con un bastón con el que podremos enfrentar a – casi – todos los monstruos de Samarnath.

Si nos despistamos se nos llenará el escenario de enemigos

 

Eternum Ex emula por completo la experiencia arcade de antaño. Los niveles son cortos y la premisa simple, pero no es impedimento para crear un juego intenso y frenético que nos mantendrá en tensión desde el primer minuto. Los monstruos aparecen en constantes oleadas y desde cualquier punto del escenario – incluida nuestra posición – empujando al jugador a estar en permanente movimiento y muy alerta; cualquier distracción puede significar la muerte de nuestro anciano héroe.

Gracias a la gran variedad de monstruos, Eternum nunca cae en la repetitividad o monotonía, pero aun así contamos con un nivel de diferente mecánica en cada mundo que visitamos. Se trata de la misión final, siempre en forma de torre, en la que tendremos que ascender hasta llegar a la cúspide. La jugabilidad cambia totalmente, pasando a ser una especie de plataformas vertical en el que se prioriza la precisión en los saltos.

Y, por supuesto, en la parte más alta encontraremos al jefe. Derrotarlos no es una tarea sencilla, siendo batallas largas que demandan paciencia y concentración. No poseen un gran arsenal, pero habrá que esquivar mucho y ser veloces para atacar cuando bajen la guardia.

Cada mundo cuenta con una torre. Difíciles.

 

Si enfrentamos la primera versión de Eternum con la que estamos analizando observamos que las mejoras se centran, principalmente, en el apartado técnico. La versión inicial era decente, pero Eternum Ex nos ofrece unos gráficos pixel art mucho más cuidados, con mayor cantidad de detalle y unos movimientos más fluidos. Vemos reflejado en el trabajo artístico en 16 bits el mismo espíritu de la obra original de Sir Arthur: nos dibuja un intenso viaje a las profundidades, con escenarios cada vez más oscuros e inhóspitos. Eternum Ex apela a la nostalgia de los jugadores y, al menos en mi caso, me ha empujado a abrir la caja de los recuerdos y rejugar al Ghost ‘n Goblins.

En muchas ocasiones la OST de este tipo de juegos suele ser algo repetitiva o clónica, limitándose a acompañar la acción sin desentonar o molestar demasiado. No es el caso de Eternum, que apuesta por un aspecto sonoro con verdadero peso dentro del juego, aumentando el frenetismo del gameplay con temas de carácter tétrico. Imposible no dedicar una pequeña mención al monstruo que parece bailar mientras se mueve por el escenario.

Ojo a los jefes finales

 

En total Eternum nos ofrece 25 niveles divididos en 5 mundos que podremos disfrutar en dos modalidades diferentes:

Modo home. Tenemos sólo 3 créditos, pero nuestro progreso se guardará después de cada mundo, pudiendo completarlo poco a poco.

Modo arcade. Tenemos infinidad de intentos, pero no podemos guardar la partida, teniendo que completar el juego de una tacada.

Eternum tiene una curva de dificultad muy bien medida. Cuenta con un par de niveles de contacto, en los que los enemigos son muy básicos y sólo perderemos si nos despistamos en exceso, pero poco a poco va ganando en complejidad hasta llegar al mundo final, donde será todo un reto alcanzar al jefe sin haber perdido una gran cantidad de vidas. Aportar un modo “home” (o historia) es una inteligente vía de “facilitar” el acceso a jugadores que no están tan acostumbrados a la dificultad de antaño, que pueden ser propensos a sentir frustración si tienen que recomenzar la aventura cada vez que pierden.

En cualquier caso, si queremos ser los mejores y figurar en los más alto del ranking sí que tendremos que sudar la gota gorda y superar los niveles sin caer ninguna vez, abriendo muchos cofres, cogiendo objetos y destruyendo ingentes cantidades de enemigos.

No es un juego extremadamente difícil, pero tampoco es sencillo completarlo sin morir ninguna vez.

 

Eternum es un juego notable en todos sus aspectos, pero pierde peso cuando vemos que sus posibilidades sólo se limitan a los dos modos de juego ya descritos. Es cierto que cada escenario cuenta con un pequeño secreto, pero lamentablemente carecen de interés y no estimulan al jugador a buscarlos. Echo de menos algún modo de dificultad extra, niveles desbloqueables o un aliciente aparte del ranking. La sensación final es de estar ante un grandísimo arcade, que podemos completar en su totalidad en unas 3 o 4 horas y, aunque lo rejugaremos mucho, nos deja con ganas de más.

Conclusiones. Eternum Ex es una producción actual que si la ponemos en una recreativa no desentonaría en absoluto. Tiene una gran ambientación, es divertido y, ante todo, es muy adictivo. Siempre querremos jugar más. Sus dos modos convencerán tanto a jugadores que sólo quieran completarlo como a gamers amantes de los retos que busquen ser los mejores del ranking. Su única pega es quedarse algo corto de contenido.

Autor

Pese a mi continua obsesión con la literatura, los videojuegos y el deporte, logré acabar mis estudios de filología. Resido en Italia y adoro la pizza.

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