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¡Qué pasa Neng! El videojuego, la belleza de lo cutre

16 marzo, 2014 3 mins de lectura

¡Qué pasa Neng! El videojuego, la belleza de lo cutre

Sobre el papel, Stalin era comunista. Sobre el papel, el comunismo es todo lo contrario al fascismo. Stalin llevó al extremo el comunismo, tanto, que dio la vuelta y fue el peor de todos los fascistas. Sobre el papel, ¡Qué pasa Neng! El videojuego es un videojuego malísimo. Pero es tan malo, que da la vuelta y se convierte en algo maravilloso.

La mecánica es bien sencilla: cinco minijuegos basados en momentos puntuales del programa de televisión donde nació el personaje. El primero de ellos es una especie de Tetris, con la diferencia de que en lugar de líneas hay que hacer bloques de 4X4. El segundo es un Quick Time Event largo. El tercero es un shooter parecido a Duck Hunt. El cuarto es uno de esos minijuegos en los que hay que revelar una imagen mientras esquivas enemigos. El quinto y el último, una ruleta.

Hasta aquí, puede parecer que no es más que un cúmulo de ideas copiadas, un juego que no tiene ninguna idea propia, con malos gráficos, música histriónica, control poco depurado, extremadamente malo y lleno de bugs. Pero antes de llegar a tan catastróficas conclusiones, quiero hacer un inciso: el Neng, como personaje, es una parodia a los coloquialmente conocidos como bakalas, pokeros, poligoneros o canis; dependiendo de la zona geográfica. Será un personaje que podrá gustar más o menos, pero tiene un logro innegable: a pesar de ser una burla hacia este tipo de infraseres personas, muchos de los chulitos de barrio adoptaron su vocabulario, su vestuario y sus movimientos. Se podría decir que se trata de la parodia definitiva.

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¿Por qué no iba a ser su videojuego algo parecido? Repasemos los minijuegos: esa extraña versión del Tetris tiene el objetivo de conseguir meter a todos los amigos del Neng en su coche. El Quick Time Event trata de conseguir que dos personas hasta arriba de estupefacientes muevan la cabeza incontroladamente escuchando música de discoteca hasta lograr desmallarse. El tercer minujuego consiste en matar moscas con la nariz del Neng tras hablar de la Constitución (la Konstitu para nuestro protagonista), es decir, se toma a la democracia española a broma. El cuarto minijuego consiste en revelar ésta imagen mientras otros intentan censurarlo, y de esa manera dejar claro a sus opresores que él es como es, y nadie podrá cambiarlo. El último minujuego consiste en hacer girar una ruleta sin parar hasta conseguir un coche deportivo, y de esa forma ver cumplido su sueño de tener un cochazo.

¿Y si ¡Que pasa Neng! El videojuego es una parodia y nadie se ha querido dar cuenta? Si, puede que la mayoría de las pruebas (3 de 5) no tengan que ver con extracto televisivo que les precede, pero yo quiero pensar que es porque nosotros no hemos sabido ver la relación. Si, puede que la dificultad esté descompensadísima, pero tal vez ha sido culpa nuestra al jugar durante tantos años a videojuegos tan fáciles. Si, puede que la música no sea del agrado de todo el mundo, pero lo que es innegable es que es completamente única.

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En su momento, ¡Qué pasa Neng! El videojuego fue valupeado, ignorado, insultado, olvidado al poco de su lanzamiento. Solo se publicó en España, lo que dificultó aún más su recuerdo histórico. Intento saber quienes son sus hacedores, pero no logro saberlo: dentro del videojuego no parece haber una secuencia de créditos que me ayude a saber los nombres de sus responsables. En internet apenas aparecen en las webs denominadas “especializadas”, incluso en el propio manual de instrucciones, la identificación de sus creadores brilla por su ausencia, a excepción de saber que el equipo tras el juego se llama Phoenix.

¡Qué pasa Neng! El videojuego no es cualquier videojuego. Durante años he estado buscando el mejor peor videojuego que se haya creado jamás, y lo he encontrado. Empecé a jugar queriendo degustar algo malo, poco pulido, incómodo, desesperante. Y así es. Incluso antes de jugar, mientras veía el vídeo introductorio, sentí un cosquilleo, un flechazo, mariposas en el estómago. ¡Qué pasa Neng! el videojuego ha creado un nuevo techo en los videojuegos, sea a lo alto o al bajo, pero lo ha creado.

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Autor

Gamer, barbudo, cinéfilo, amante del metal extremo, lector, seriéfilo, escritor, crítico de comida de supermercado amateur, amante de los anacardos y barbudo otra vez.